DIA DE LOS FIELES DIFUNTOS. 02/11/2018
La parroquia va a ofrecer la misa del día 2, por los fallecidos este año.
Se nombrarán con nombres y apellidos:
*08:30h, fallecidos de Nov 2017 a feb 2018.
*19:00h, fallecidos de marzo a junio 2018.
*20:00 h, fallecidos de julio a octubre 2018

Agenda



AVISOS
Desde 3 de octubre, MISAS 7 de la tarde (rosario 6:30)

LUNES 3 oct 20:30h REUNION PADRES de jóvenes que comienzan CONFIRMACION ( iglesia)
MIERCOLES MISA 9:30h mañana (ermita)
JUEVES 18:30 h EXPOSICION DEL SANTISIMO oración por la paz y las vocaciones
VIERNES FIESTA DE LA PATRONA:
  • 12h misa solemne
  • 20h misa en la iglesia
  • 21 h procesión
DOMINGO 9 oct:
  • misas 8:30 y 11 (familias)
  • 20h ofrenda de flores y alimentos y misa de campaña en la calle Virgen del Rosario
 





Movimientos parroquiales

MOVIMIENTOS PARROQUIALES
                                    2014             2013                   2012

BAUTIZOS           79 (37, 42)             77 (43+34)           73

ENTIERROS         70 (36 h, 34 m)     65 (35 h, 30 m)     79

BODAS                  9                         16                          26

CONFIRMAC        94                         69                       102



    El Via Crucis hizo visible lo que el mundo quiere ocultar Francisco en Copacabana:«¿Quieres ser como Pilato, sin la valentía de ir contracorriente?»


    Pasadas 24 horas después de predicar la "revolución de la fe" en la playa de Copacabana, el Papa Francisco volvió a reunirse allí con cientos de miles de jóvenes para pedirles ir "contracorriente". 


    Porque la alternativa, señaló, es la tibieza. De nuevo, fue cuando se pasó al español, cuando improvisó exhortaciones que ampliaban el texto oficial de su meditación del Via Crucis. Así, interpeló con pasión a los jóvenes con una frase que no salía en el discurso oficial: "¿Quieres ser como Pilato, la sin valentía de ir contracorriente? ¿Eres de los que se lavan las manos y miran a otro lado?"



    Hacer visible lo que otros ocultan
    Un leit-motiv del pontificado de Francisco y de este viaje a Brasil es hacer visible lo que el mundo tiende a ocultar. Por eso ha insistido, por ejemplo, en el tema del cuidado a los ancianos, cuyo maltrato -extendidísimo en España, más que el femenino- apenas aparece en el radar social. El Via Crucis del viernes por la noche en Copacabana buscaba dar esa visibilidad. 



    También buscaba "santificar" la playa de Copacabana, el lugar más corporal, hedonista, vanidoso de Río, que a su vez es la ciudad más descreída y arreligiosa de Brasil. 

    Huevos a Santa Clara: dejó de llover
    Según Globonews TV, después de tres días de lluvia, el prefecto de la ciudad, Eduardo Paes, cumplió con una petición del Papa: envió una cesta de huevos a los pies de Santa Clara, costumbre que también existe en España para rogar buen tiempo en ocasiones importantes. 



    Y la santa cumplió: el viernes fue día sin lluvia, e incluso hubo sol en la playa, y muchos peregrinos y peregrinas, en biquini y bañador, se mojaron en las aguas del Atlántico. 



    Pero la noche era ya más fresca, y el ánimo más espiritual. Los jóvenes cristianos convirtieron la frívola Copacabana en la mismísima Vida Dolorosa, y cada estación del Via Crucis representaba una etapa del Via Crucis que hoy recorren los peregrinos cuando van a Jerusalén. 




    Un via crucis especial
    Los textos de las meditaciones estuvieron a cargo de los misioneros dehonianos P. Zezinho y P. Joaozinho, ligados a la Renovación Carismática, autores de canciones que utilizan los jóvenes en todo Brasil (hablábamos de ellos en este artículo de ReL sobre curas que venden miles de libros y discos). Entre las estaciones, sonaban temas de autores barrocos, pero con ritmos y arreglos modernos.



    Cada estación contaba con una lectura bíblica recitada de memoria por un actor (a veces, profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías sufriente), y un testimonio muy breve a cargo de otra persona. La cruz avanzaba de estación en estación precedida por una nube de incensarios, y seguida de cien oficiales de marina y docenas de jóvenes arropados en las banderas de numerosos países. 



    1ª Estación: Jesús condenado a muerte - Testimonio de un misionero, sobre el morir a uno mismo.



    2ª Estación: Jesús con la Cruz a cuestas - Personajes cargando sus pequeñas cruces; testimonio de un converso, llamado a tomar la cruz en la vida



    3ª Estación: Jesús cae por primera vez - El pueblo brasileño le observa, con un estandarte de una Virgen rusa, de estilo odiguitria (que señala al Niño con la mano). El testimonio lo dio una voluntaria en un servicio de ayuda a toxicómanos. 



    4ª Estación: Jesús se encuentra con su Madre - Una embarazada pide defender la vida desde la concepción; "nosotras las mujeres tenemos esa vocación de defender la vida" y recuerda el Cántico de María, que dice que Dios "derroca a los poderosos".



    5ª Estación: Simón de Cirene ayuda a llevar la Cruz... un seminarista expresa su deseo de ser también él cireneo y ver luz en la cruz. 



    6ª Estación: La Verónica enjuaga el rostro de Cristo. Sobre un candelabro hebraico, se despliega el rostro de Cristo según la Sindone de Turín. Una consagrada habla de su trabajo con prostitutas, enfermos, emigrantes... "Tu faz se queda en el paño de mi solidaridad", dice al Cristo.



    7ª Estación: Jesús cae por segunda vez. Unos obreros de la construcción, primero muy atareados, dejan de trabajar. Una pareja de novios lo explican: su amor no puede construirse sobre pasiones pasajeras, sino sobre el amor real y comprometido. "Cada elección implica una renuncia", advierten, "y si caemos, Señor, haz que nos levantemos y no nos alejemos". 



    8ª Estación: Las hijas de Jerusalén lloran por Cristo. Una mujer ofrece una receta: en el dolor, mejor que hablar sobre Dios, es hablar con Dios...



    9ª Estación: Tercera caída de Jesús. Motoristas con casco... y personas en sillas de ruedas. Pero el tema del testimonio son las distracciones y vanidades intelectuales que debilitan la fe. Como respuesta, un hecho: "el ansia de amor que tengo es tan grande, que nada en el mundo la puede llenar". Porque ese ansia responde a una realidad, pero no de este mundo, sino de la vida eterna.



    10ª Estación: Jesús, despojado de sus vestiduras. Por primera vez en el Via Crucis, un actor escenifica a Cristo, un Cristo tambaleante y ensangrentado, en una subida agónica... Después de 9 estaciones, resulta emocionante y duro. El tema es algo desconcertante: la dependencia de las redes sociales, la adicción a la tecnología, a lo virtual, "una dispersión que roba identidad al joven".



    11ª Estación: Jesús es clavado a la Cruz. Y lo escenifican hombres perfectamente trajeados ante un Muro de las Lamentaciones, sin clavos ni leños. Da testimonio un chico que ha vivido la cárcel pero dice que es peor la prisión invisible de no conocer a Dios (algo que también ha vivido). Dios, insiste, también ama al pecador.



    12ª Estación: Jesús muere. Si Dios es tan frágil que puede morir... en un hospital, enfermos de blanco, y de fondo, el cielo, la eternidad. "En el Calvario de los enfermos terminales gustamos el sabor de la eternidad", explica el testimonio. 



    13ª Estación: El Descendimiento de la Cruz. Una Pietá de Miguel Ángel... y silencio. Hablan con gestos coreografiados un grupo de jóvenes sordos. Cuando el discurso es insuficiente y las palabras inútiles, la respuesta es la que da María: el silencio junto a Dios...



    14ª Estación: Jesús es sepultado. La Cruz de los Jóvenes acaba su procesión ante el Papa. Una joven llama a anunciar lo sucedido con "una Nueva Evangelización".




    Pero esa Cruz de los Jóvenes, que recorrió los países del antiguo Bloque del Este, que ha estado en países musulmanes, budistas, regímenes ateos... en los pueblos más pobres y los enclaves opulentos, ha recorrido también Brasil durante 2 años. "¿Qué habéis dejado en la cruz, y qué os ha dejado ella?", pregunta el Papa a los jóvenes brasileños. 



    El Papa insiste: "¡Jesús recorre nuestras calles y carga nuestros miedos!" Recuerda la muerte de más de 250 jóvenes en una fiesta en Brasil en enero, en la ciudad de Santa Marta. También eso lo lleva Cristo. "La Cruz nos deja la certeza del Amor de Dios", señala. Y repite dos veces las palabras con las que Juan Pablo II entregó la cruz a los jóvenes: "Anunciad que sólo en Cristo Muerto y Resucitado se encuentra la Salvación". 



    Predicó mucho en español
    Tres cuartos de la predicación la hizo el Papa en español, ganando mucho en viveza. Después de un Padrenuestro cantado en latín y de la bendición final, Francisco, que había venido en papamóvil besando niños, se retiró en un pequeño Fiat. Muchos jóvenes se quedaron unas horas para el concierto de distintos grupos. Pero no toda la noche. 



    Ni siquiera la noche del sábado podrán dormir en Copacabana, no es algo que estuviera previsto, ya que la noche al raso se había diseñado en otra localidad, inutilizada por las lluvias. 



    Discurso del Santo Padre durante el Vía Crucis 
    (versión oficial, sin sus improvisaciones) 
    Queridísimos jóvenes



    Hemos venido hoy aquí para acompañar a Jesús a lo largo de su camino de dolor y de amor, el camino de la Cruz, que es uno de los momentos fuertes de la Jornada Mundial de la Juventud. Al concluir el Año Santo de la Redención, el beato Juan Pablo II quiso confiarles a ustedes, jóvenes, la Cruz diciéndoles: “Llévenla por el mundo como signo del amor de Jesús a la humanidad, y anuncien a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” (Palabras al entregar la cruz del Año Santo a los jóvenes, 22 de abril de 1984: Insegnamenti VII,1 (1984), 1105). 



    Desde entonces, la Cruz ha recorrido todos los continentes y ha atravesado los más variados mundos de la existencia humana, quedando como impregnada de las situaciones vitales de tantos jóvenes que la han visto y la han llevado. Nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida. Esta tarde, acompañando al Señor, me gustaría que resonasen en sus corazones tres preguntas: ¿Qué han dejado ustedes en la Cruz, queridos jóvenes de Brasil, en estos dos años en los que ha recorrido su inmenso país? Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de ustedes? Y, finalmente, ¿qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz?



    1. Una antigua tradición de la Iglesia de Roma cuenta que el apóstol Pedro, saliendo de la ciudad para huir de la persecución de Nerón, vio que Jesús caminaba en dirección contraria y enseguida le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”. La respuesta de Jesús fue: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”. En aquel momento, Pedro comprendió que tenía que seguir al Señor con valentía, hasta el final, pero entendió sobre todo que nunca estaba solo en el camino; con él estaba siempre aquel Jesús que lo había amado hasta morir en la Cruz. Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos.



    Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que no pueden ya gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos; con ella, Jesús se une a las familias que se encuentran en dificultad, que lloran la pérdida de sus hijos, o que sufren al verlos víctimas de paraísos artificiales como la droga; con ella, Jesús se une a todas las personas que sufren hambre en un mundo que cada día tira toneladas de alimentos; con ella, Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel; en ella, Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio. En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida (cf. Jn 3,16).



    2. Y así podemos responder a la segunda pregunta: ¿Qué ha dejado la Cruz en los que la han visto, en los que la han tocado? ¿Qué deja en cada uno de nosotros? Deja un bien que nadie más nos puede dar: la certeza del amor indefectible de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos. En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer. Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús, confiemos totalmente en Él (cf. Lumen fidei, 16). Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos salvación y redención. Con Él, el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra, porque Él nos da esperanza y vida: ha transformado la Cruz de instrumento de odio, de derrota, de muerte, en signo de amor, de victoria y de vida.




    El primer nombre de Brasil fue precisamente “Terra de Santa Cruz”. La Cruz de Cristo fue plantada no sólo en la playa hace más de cinco siglos, sino también en la historia, en el corazón y en la vida del pueblo brasileño, y en muchos otros. A Cristo que sufre lo sentimos cercano, uno de nosotros que comparte nuestro camino hasta el final. No hay en nuestra vida cruz, pequeña o grande, que el Señor no comparta con nosotros.



    3. Pero la Cruz nos invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto, y a salir de nosotros mismos para ir a su encuentro y tenderles la mano. Muchos rostros han acompañado a Jesús en su camino al Calvario: Pilato, el Cireneo, María, las mujeres… También nosotros podemos ser para los demás como Pilato, que no tiene la valentía de ir contracorriente para salvar la vida de Jesús y se lava las manos. Queridos amigos, la Cruz de Cristo nos enseña a ser como el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura. Y tú, ¿como quién eres? ¿Como Pilato, como el Cireneo, como María?



    Queridos jóvenes, llevemos nuestras alegrías, nuestros sufrimientos, nuestros fracasos a la Cruz de Cristo; encontraremos un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor. Que así sea.

    Habemus Papam. Papa Francisco



    LA RAZÓN 13 Mar 2013

    JORGE MARIO BERGOGLIO, sacerdote jesuita, es cardenal arzobispo de Buenos Aires y Primado de Argentina.

    Nacido en Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre de 1936, se graduó en Ciencias Químicas en Buenos Aires, pero optó por los estudios eclesiásticos y el 11 de marzo de 1958 ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús.

    Estudió Humanidades en Chile y en 1960, de regreso en la capital argentina, obtuvo la licenciatura en Filosofía en el Colegio del Salvador y más tarde, la de Teología en el Colegio Máximo de San Miguel.

    Ejerció como profesor de Literatura y Psicología, y el 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.

    El 22 de abril de 1973 hizo los votos perpetuos en la Compañía de Jesús, orden en la que ocupó diversas responsabilidades como la de maestro de novicios, profesor en la Facultad de Teología, consultor de la Provincia y rector del Colegio Máximo.

    De 1973 a 1979 fue provincial de Argentina y como tal fue enviado a Alemania, de donde pasó a la iglesia de la Compañía, de la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor.

    El 20 de mayo de 1992 fue designado por Juan Pablo II obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires, sede en la que en junio de 1997 fue promovido a arzobispo coadjutor.

    Desde el 28 de febrero de 1998 Bergoglio es arzobispo de Buenos Aires, y Primado de Argentina, puesto en el que sustituyó a Antonio Quarracino y al que llegó como el primer sacerdote de la Compañía de Jesús que ocupa la titularidad de la principal sede de Argentina.

    El 21 de febrero de 2001 fue creado cardenal en el octavo consistorio convocado por Juan Pablo II y recibió la birreta roja y el título de San Roberto Belarmino.

    Jorge Mario Bergoglio es vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina y como miembro de la Comisión Ejecutiva de la misma, forma parte de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Buenos aires e integra además las comisiones episcopales de Educación Católica y de Pastoral Social.

    Es Gran Canciller de la Universidad Católica de Argentina y en la Santa Sede forma parte de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos y de la Congregacióbn para el Clero.



    Carta de nuestro obispo, don Jesus Murgui, al Papa Benedicto XVI




    Gracias, Santo Padre
    Cuando en plena mañana del día 11 de febrero nos llegaba la noticia de vuestra renuncia al ministerio petrino, la reacción fue de incredulidad, no la creímos. Más tarde, cerciorados por la agencia de noticias de la Santa Sede, quisimos inmediatamente manifestar en nombre de nuestra Diócesis, nuestro más profundo respeto a la decisión de vuestra Santidad.
    Poco a poco, tras leer vuestras palabras de ese mismo día y escucharos en los días posteriores, fue creciendo en nosotros la convicción de que habíais tomado tan trascendental decisión, después de largo tiempo de oración y reflexión ante el Señor, como acto de responsabilidad en vuestro servicio y desde la fe y el amor profundo a la Iglesia.
    Con este gesto deseáis seguir ofreciendo la vida al Señor y a su Iglesia de otro modo, después de todos estos años de ejemplar servicio como sucesor de San Pedro. Años en los que solo vuestra Santidad sabe ante Dios el enorme esfuerzo que habéis realizado por cumplir vuestra misión al frente de la Iglesia. Unos años que han sido luminosos, en circunstancias no fáciles, gracias a vuestro magisterio precioso y a vuestro ejemplo constante. En vuestro servicio se ha manifestado la bondad de Dios para con su Iglesia. Ciertamente, nos habéis confirmado en la fe y presidido en la caridad. Por todo ello, nuestra Iglesia Diocesana de Orihuela-Alicante os manifiesta su profunda gratitud, y da gracias a Dios por vuestra persona y ministerio.
    Con sentimiento de pérdida y reconocimiento profundo a vuestro ejemplar servicio hasta la última palabra y el último gesto, junto a la acción de gracias a Dios, a Él, Señor de la Iglesia, dirigimos nuestra plegaria en la confianza total de sentirnos en manos de su providencia que seguro dará a su Iglesia el pastor que siga cuidando adecuadamente, como vos, a su pueblo.
    Aquí, Santo Padre, siempre tendréis nuestra gratitud, oración y afecto.

    Don Juan Jesus Sánchez, nuevo vicario de la parroquia de Albatera y envío de catequistas

    El domingo 16 de septiembre de 2012 tuvo lugar en la Iglesia Parroquial de Albatera, la presentación del nuevo vicario, don Juan Jesus Sanchez Baraza.

    En la eucaristía, presidida por el párroco, don Francisco Hernandez, tuvo lugar el envío del catequista para el curso 2012-2013.

    Sonia Gutiérrez Muñoz, magistrada, casada, madre de familia, católica y de Albatera




    Sonia Gutiérrez Muñoz, magistrada, preside la APM Catalunya; enseña en la UIC
    Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
    "Señoría, me acojo -dijo- a la 5.ª enmienda"..., ¡en Barcelona!"
    PUBLICADO EN LA VANGUARDIA 21/07/2012 - 00:00

    Foto: Marc Arias

    Tengo 38 años y hace diez que cada día renuevo mi vocación de juez. Nací en Albatera, Alicante. Tengo dos hijos y un marido que fue magistrado y se ha pasado a la privada. Soy católica. Tenemos el doble de cargos políticos que jueces; creo que si fuera al revés nos iría mejor

    ¡Qué gran momento para convertir lamentos en mejoras! Para nuestra justicia, por ejemplo. Escucho a la magistrada Gutiérrez y sus peripecias, como las que viven cientos de jueces, y aplaudo su inquietud por evitar que cada día miles de policías y testigos repitan declaraciones y trámites -con sus dietas, permisos, transportes y horas perdidas- obligados por un garantismo tal vez deseable como ideal, pero inasumible en la práctica. ¿Es necesario que un testigo declare lo mismo ante el juez que instruye y el que juzga? ¿Por qué hacer comparecer al policía para ratificar un atestado que ya ha hecho? Son repeticiones que cuestan más de lo que garantizan de un dinero que no podemos duplicar.

    El hombre alzó la mano derecha y proclamó solemne: "Señoría, me acojo a la quinta enmienda".

...
... ¡En Barcelona! En Wisconsin hubiera estado bien, pero en Barcelona...

El pobre señor lo había visto en la tele.
Por eso también hay quien pide una biblia para jurar sobre ella y decir "toda la verdad"...

En las películas queda estupendo.
Ya ve que podemos sonreír alguna vez, pero el derecho a no declarar contra un familiar, este sí recogido en el artículo 416 de nuestra ley de Enjuiciamiento Criminal, nos causa muchos sobresaltos.

¿Por qué?
Porque las ciudadanas que sufren violencia de género a menudo se resisten a declarar contra el marido o pareja que las agrede.

¿Confían en que el agresor se corrija?
Tienen miedo. Recuerdo a una señora temblando ante mí porque tras cuarenta años de matrimonio no se atrevía a acusar a su marido. Leí su parte de lesiones y en él se apreciaba "posible violencia". Mandé detenerle.

¿Qué dijo el presunto agresor?
Ante mí reconoció sin inmutarse: "La cogí del cuello, pero nunca la he acabado de matar".

¿Qué hizo usted?
Dicté una orden de alejamiento y un año de prisión. Nada extraordinario, pero recordaré siempre el abrazo de aquella señora seis meses después cuando, sintiéndose segura al fin, me dijo: "Me ha salvado usted la vida".

¿Pervive un machismo ancestral?
Y no tan ancestral. Muchas víctimas de malos tratos son jóvenes que siguen resistiéndose a declarar contra su agresor. Recuerdo a una joven de 16 años a la que su novio maltrataba con frecuencia. Al final, lo denunciaron los padres de ella.

Bien hecho.
Aun así, ella se resistía a declarar contra "el hombre que amaba". A él, que había reconocido en parte sus agresiones, le dictamos una orden de alejamiento de ella, pero como ella insistía en que iba a seguir viéndolo...

¡Vaya dependencia patológica!
Pues al final a la chica se la ingresó en un centro psiquiátrico de seguridad, pero se escapó y... ¡volvió con él!

¡Qué difícil era protegerla!
También nos encontramos con ciudadanos de otras culturas que declaran impertérritos que pegan a su pareja "para relajarla".

¿Y usted cree que son sinceros?
Y el Código, que incluye el eximente de "error de prohibición invencible", y excluye la pena al admitir que esa influencia cultural podría propiciar la conducta delictiva.

Pero aquí deben respetar nuestra ley.
Ya se dan cuenta de que, efectivamente, están en otro país y en otra cultura cuando entran en una sala en la que quienes decidirán su suerte -la juez, la fiscal, la abogada...- y hasta los mossos d'esquadra que le escoltan son señoras.

Una visión pedagógica.
Alguna vez hasta me insinúan que podía ser parcial por mi condición de mujer.

¿Qué les contesta?
Que antes que mujer soy juez, igual que las demás profesionales de sala en su oficio.

También juzgará usted a agresoras.
Y, dentro del drama, algunas también dejan lugar para el asombro. Recuerdo a la señora que acusó a su marido de acoso porque, dijo, "ha dibujado el 666, número del diablo, con un cuchillo en la barra del pan congelada".

¡Pobre señor!
También comparece el marido que justifica el acoso por el que le ha denunciado su mujer por "la infidelidad" de ella, y cuando le pregunto si él la ha visto serle infiel, responde que lo que sí ha visto es que "lleva bragas rojas al trabajo y... ¡a ver qué hace con ellas!".

Los abogados de oficio deben de sudar.
Cumplen, e incluso más. Para defender a una señora que se resistía a retirar unos árboles enormes de su terraza, tras demanda vecinal por los daños del riego, una letrada de oficio llegó a argumentar en su defensa que "la fotosíntesis beneficia a todos".

Da para la sonrisa.
Y a veces hasta para la ternura. Como cuando dos señoras llegaron ante mí porque una había llamado "guarra" a la otra, "porque su perrito se hace pipí en la escalera"... Al final conseguí que las dos señoras se perdonaran. Incluso se abrazaron.

Sainetes caros para el contribuyente.
Tiene razón: algo no funciona cuando nos ocupan casos así. Por eso me afilié a la Asociación Profesional de la Magistratura (APM).

¿Para qué?
Para intentar mejorar nuestra justicia. La alternativa era dejar la magistratura y pasar al sector privado, como mi marido, David Velázquez, hoy en el bufete Cuatrecasas. Y otros magistrados como él, que lo dejan.

Han escapado a los recortes.
Pero yo quiero ser juez. Decidí asociarme cuando tuve ante mí a una señora con un brote psicótico, y cuatro hijos, pero ninguno quería hacerse cargo de ella y no le encontrábamos plaza en ninguna institución.

Me temo que pronto no será tan raro.
Pero podríamos ahorrar en derroches absurdos, agilizar y abaratar la justicia y conseguir medios imprescindibles que faltan.

¿Cómo?
El exceso de garantismo es irreprochable como doctrina, pero en la práctica eterniza los procesos al obligar, por ejemplo, a que la policía comparezca en juicio para ratificar su atestado. O al exigir al testigo que repita declaración -la misma- ante el juez de instrucción y el que juzga.